Los Ángeles. Los Los Angeles Lakers están a las puertas de una nueva era luego de que el empresario Josh Kushner y el reconocido ejecutivo de medios Bob Iger, exdirector ejecutivo de The Walt Disney Company, alcanzaran un acuerdo para adquirir la histórica franquicia de la NBA por una cifra récord de US$12,500 millones. La operación, que todavía debe recibir la aprobación de la junta de gobernadores de la NBA, se convertiría en la venta más cara registrada para un equipo deportivo profesional estadounidense.
La transacción llega apenas unos meses después de que Mark Walter adquiriera el control mayoritario de los Lakers a la familia Buss por aproximadamente US$10,000 millones. La nueva operación eleva considerablemente la valoración de la franquicia y convierte a los Lakers en el equipo deportivo estadounidense con la transacción de propiedad más costosa de la historia.
El acuerdo también pone prácticamente punto final a la histórica etapa de la familia Buss, que estuvo al frente de los Lakers durante 46 años y fue responsable de buena parte de los mayores éxitos de la organización.
¿Quiénes son los nuevos propietarios?
Josh Kushner, empresario e inversionista de capital de riesgo, es fundador de Thrive Capital, firma enfocada principalmente en inversiones tecnológicas. El empresario, hermano de Jared Kushner, esposo de la modelo Karlie Kloss, ha construido una importante presencia en el mundo financiero y tecnológico estadounidense.
Kushner también había mostrado interés anteriormente en conseguir una franquicia de expansión de la NBA, particularmente en el proyecto relacionado con Las Vegas. La compra de los Lakers, sin embargo, le permitirá ingresar directamente a la propiedad de una de las organizaciones deportivas más reconocidas del planeta.
Por su parte, Bob Iger es una de las figuras más importantes de la industria mundial del entretenimiento. Fue director ejecutivo de Disney y estuvo al frente de la compañía durante períodos fundamentales para su expansión, incluyendo la adquisición de importantes propiedades como Marvel, Lucasfilm y Pixar.
Iger también tiene experiencia relacionada con el deporte y actualmente posee una participación en Angel City FC, equipo de la NWSL. Su llegada a los Lakers representa la entrada de una de las figuras más poderosas de la industria del entretenimiento al negocio de la NBA.
Una operación que rompe todos los récords
La cifra de US$12,500 millones supera los aproximadamente US$10,000 millones que Mark Walter había pagado por el control mayoritario de los Lakers menos de un año antes.
La operación también supera el récord previo de venta de una franquicia deportiva estadounidense y refleja el enorme crecimiento del valor comercial de las principales organizaciones deportivas.
Para Walter, su etapa como propietario mayoritario de los Lakers habrá sido sorprendentemente breve. Su adquisición de la franquicia había puesto fin al control de la familia Buss, pero ahora el equipo vuelve a cambiar de manos en una operación todavía más lucrativa.
El legado de la familia Buss continuará
Aunque la propiedad cambiará de manos, los nuevos propietarios han expresado respeto por el legado construido por la familia Buss.
Durante los más de cuatro decenios bajo el liderazgo de los Buss, los Lakers conquistaron 11 de sus 17 campeonatos de la NBA, consolidándose como una de las franquicias más exitosas y reconocidas de la historia del deporte estadounidense.
Además, Jeanie Buss tiene previsto continuar vinculada a la organización bajo el nuevo grupo propietario, lo que permitiría mantener cierta continuidad institucional pese al cambio de control.
Una nueva era en Los Ángeles
El cambio de propietarios se produce mientras los Lakers atraviesan también una importante transformación deportiva. La franquicia ha colocado buena parte de su futuro alrededor de Luka Dončić, mientras que LeBron James dejó recientemente Los Ángeles para continuar su carrera con los Philadelphia 76ers.
Así, los Lakers afrontan una doble transición: nuevo propietario y una nueva identidad deportiva después de la era de LeBron.
Con una valoración de US$12,500 millones, una de las marcas deportivas más poderosas del mundo vuelve a cambiar de manos. Y si algo ha quedado claro con esta operación es que los Lakers no solo saben generar espectáculo en la cancha. También parecen bastante competentes para convertir una franquicia de baloncesto en una máquina de hacer dinero.
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